lunes, septiembre 17, 2007

Sin Pedos Ca....

Hace dos semanas y tres días sucedió.

Alfonso..... El Poncho. Gran personaje.

Vagando por las calles ibas tu, mi hermano, acompañado de este gran ser humano. Alguien a quien admirabas, alguien que te apoyaba, alguien que te hacía saber que no estabas sólo por más pedos que tuvieras.

"Alfonso, me cortó mi novia!" "Sin pedos ca..." respondía él. "Alfonso no manches, el examen de Mesoamérica va a estar pesadísimo" "Sin pedos ca..." volvía a responder.

Pareciera que te encontrabas frente al valemadrista más grande del mundo cuando el contestaba eso. Pero no, no iba por ahí. "Si lo puedes resolver, para qué te preocupas; si no lo puedes resolver, para qué te preocupas" Más bien iba por ahí: una manera de ver la vida, una manera de aprovechar cada momento como si fuera el último, pero también de planear como si fuera a vivir 100 años, con el fin de no llegar al día de mañana sin un motivo por el cual levantarse de su cama. En fin, UNA MANERA DE VIVIR LA VIDA, NO DE QUE LA VIDA LO VIVIERA A ÉL.

También tenía problemas, a fin de cuentas un ser humano; para ti y para muchos otros de ustedes era Superman. Con el ánimo en el copete iba siempre y era un líder nato. Para él no había imposibles. Por más contratiempos habidos en su vida, siempre miraba hacia arriba y para adelante sin dejarse derrumbar. Si él controlara esta existencia habrían faltado más que balas para derrumbarlo, pero no es así.

Éste universo tiene maneras extrañas de funcionar y hace dos semanas y tres días él dejó de cumplir sus metas aquí para continuar con el camino, para seguir con la aventura en otro lugar. Su paso a esa fase de la trama no fue el que muchos hubiéramos querido que fuera, incluso a mi parecer (y estoy seguro en que no estoy sólo en esta conclusión) fue una injusticia. Pero repito, este universo tiene maneras extrañas de funcionar, y no nos corresponde a nosotros juzgarlas. El karma lo cobrará a quien lo tenga que cobrar algún día.

Se fue, y todo se derrumbó.

Obviamente por una pérdida uno se derrumba y decrecen las alegrías mundanas a nuestros ojos. Pero jamás, jamás se debe derrotar uno. ¿Qué diría Poncho?

Mi ámbito es el cine, y exactamente un mes antes de la partida de Poncho, la comunidad fílmica en general sufrió una pérdida de un personaje insustituible: Ingmar Bergman. Hubo luto para todos los que nos dedicamos a esto, pegándoles a unos más que a otros. En mi universidad hubo moño negro. Tres compañeros se encontraban editando ejercicios inspirados en él, remakes. Al saber que aquella persona a la que habían elegido como gran mentor había desaparecido de la faz de este planeta, se quedaron atónitos. Pero momentos después regresaron a esas islas de edición a terminar con lo suyo; ya lo habían empezado y ahora había una razón que les obligaba a imprimirle aún más emoción y culto a esta etapa de sus vidas, cosa que terminó por notarse en pantalla, arrancándonos lágrimas a más de uno.

"Ríndanle tributo haciendo buen cine y mirando sus
películas". Éstas fueron las primeras palabras al respecto que emitió mi director de carrera, conmocionado. Y éste es el punto al que quería llegar.

"Sin pedos ca...." Una filosofía más que una maldita frase nada más. Él vivió haciendo lo que esa filosofía le dictaba, y le resultaba. Personalmente no tuve el honor de conocerlo, pero por lo que tú me contabas, era el mejor en todo lo que se propusiera hacer. Y me da gusto saber que el tema de tu tesis incluirá, a manera de homenaje, lo que él hubiera querido hacer de haber llegado hasta ahí. Pero su filosofía va más allá: Es decir que sí a los retos que se te presenten en frente, por muy alta y macisa que se vea la pared; es nunca dejarse caer, y si uno cae, levantarse viendo hacia adelante; es aceptar las emociones que nuestro ser posee (depresión incluso), pero domarlas y utilizarlas para un buen fin; y es, para terminar, darles todo a los tuyos, porque ellos tendrán la certeza de que tú cuentas con ellos cuando te derrumbes, y que ellos contarán contigo cuando se derrumben, para decir juntos: "Sin pedos cabrón!!! Adelante wey!!".


A Bergman no lo conocí en persona, pero es un cineasta que me lleva adelante cada que siento que no puedo con el cine. A Poncho tampoco lo conocí, pero es un historiador que te llevará adelante cuando sientas que ya no puedes con la historia hermano. Los dos, a mi parecer, son maestros que debemos de honrar y respetar, porque más que compartirnos una profesión o un arte, nos compartieron una filosofía de vida, una guía espiritual.

Llevemonos la vida sin pedos cabrón.

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